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Voces de los Santos

El contenido de este video incluye testimonios y experiencias de los pioneros dominicanos. Al verlo aprenderán de la fe y el valor al establecer la Iglesia en este país.
Por Clara Deyanira Gutiérrez; Buscando tomar clases para un secretariado ejecutivo, conocí la Iglesia, en aquel momento no pude entender como llegó esto a pasar, pero hoy puedo ver con claridad, lo que mi Padre Celestial tenía reservado para mí.
Carlos Guillermo Colón Ortiz, Mi experiencia en el programa de Seminario ha sido una de gran crecimiento espiritual. He podido conocer mejor a mi Salvador a través de la lectura diaria de las escrituras acompañada con la oración y ....
He recibido muchas bendiciones por venir nuevamente a Cristo, la principal es el haberme preparado para asistir al templo y realizar mis ordenanzas personales, otra de ellas fue el  compartir y escuchar los consejos de mis líderes y servir nuevamente en algunos llamamientos como parte de mi preparación.
Los santos haitianos muestran gratitud por medio de la obra del templo.  
Sharimelisse Castro Cotto es una joven virtuosa que pertenece al barrio de Cayey, Estaca de Caguas, Puerto Rico. 
Durante los meses siguientes miembros de la Iglesia me visitaron y compartieron conmigo más del evangelio, luego me invitaron a participar de la conferencia para jóvenes llamada SOY, la cual tenía como lema: “Venid a Cristo”. Decidí asistir y...
¡Que bendición y gozo es saber que La Iglesia del Señor nunca olvida a sus miembros, sin importar el tiempo que pase!
Para el Obispo Carlos Lantigua, lo que le ha funcionado para continuar adelante en todas sus actividades sin que las mismas disminuyan su participación en la Iglesia es: Su firme testimonio de la veracidad del Evangelio.
Hiram Javier López Cáceres es un joven alegre que le gusta ayudar a los demás, a pesar de todos los desafíos, pruebas y necesidades que ha pasado y está pasando en su vida. Lee su historia...
A mis 81  años de edad conservo en mi corazón un sentimiento de gratitud porque Dios me permitió conocer la verdad.
Élder Miguel Ángel Rodríguez,  Todos somos misioneros y el Señor desea que ayudemos a avanzar su obra.
Seguimos caminando a una velocidad apresurada, y llevando una oración en nuestros corazones. En pocos minutos llegamos a la orilla del río, estando ahí prendimos el foco para buscar como saltar a la primera roca, y lo que vimos fue un milagro... 
... y lo más rápido que pudo batalló cojeando al cruzar la calle, se dirigió rápidamente hacia nosotros gritando, “¡Élderes!, ¡Élderes!, ¡Élderes!”. ¡Estaba tan emocionada al vernos! Nos preguntó, “¿Qué hacen aquí? ¡Pensé que la Iglesia no existía en la República Dominicana!”
No podía creer que ese momento había llegado, que mi deseo de entrar en la Casa del Señor con un hombre virtuoso y digno poseedor del sacerdocio se había vuelto realidad...
Cuando nos reunimos con ellos por primera vez habíamos investigado tanto sobre el llamamiento que ellos nos dijeron: vinimos a darles instrucciones, pero vemos que ustedes ya saben mucho sobre sus responsabilidades.
Ambos entraron al Templo de Santo Domingo lugar donde se vieron por primera vez, sin embargo en esta ocasión lo hicieron para dar inicio a una vida juntos por esta vida y la eternidad. ¡Nunca habían imaginado que se podía amar tanto!.
Poco a poco todo se fue poniendo en su lugar, las bendiciones del cielo llovían a cántaros y pudimos sentir el amor del Salvador en los momentos difíciles y angustiantes, esa prueba fortaleció nuestra relación y testimonios, nos ayudó a ser humildes y reconocer que todo, sin excepción, viene de Dios, nuestro Padre
Como misioneros sabemos que el Señor vive, que él nos ama y escucha las oraciones cuando son justas, nuestros testimonios de que Él vive, y nos ama se han fortalecido por medio de estas experiencias.
Hay un mito que dice: “Aún tener un amigo fiel que lo quieres nunca prevalecerá en la vida contigo”.  Yo no creo en eso.  Yo sí creo en los amigos fieles.
Al verles con tanta alegría les pregunté qué hacían en mi casa pues eran más de las 2:00 am y tenía que acostarme. Uno de ellos me dijo: “Estamos celebrando, pero ya nos vamos”.
Siento que mi corazón está más unido a mis amados antepasados, he aprendido a quererlos al conocerles por medio de la obra genealógica.