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Sueña, cree, entrena y lograrás

Sueña, cree, entrena y lograrás
Mis queridos hermanos y amigos, muchas veces la vida es comparada a una disciplina deportiva, donde en la diferentes etapas de nuestras carreras, al lograr o procurar el éxito, nos parecemos a los atletas que comienzan con un sueño de llegar, creen en poder hacerlo. Al creer que pueden, comienzan su etapa de entrenar y mediante esos esfuerzos viene la recompensa del  logro de sus objetivos.
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Sueña, cree, entrena y lograrás es el lema que un excelente entrenador de natación tiene para motivar a sus atletas, para que logren sus deseos de llegar a romper marcas personales y a esforzarse para llegar a esos grandes eventos en sus carreras deportivas (Robert Núñez Domínguez, Academia Deportiva Acuática).

Moisés 1:39 nos dice que el propósito de nuestro Padre Celestial es “llevar a cabo la inmoralidad y la vida eterna del hombre”. Así como Él tiene un objetivo con nosotros en nuestro estado terrenal, así también los entrenadores tienen un objetivo con sus atletas;  por eso deseo  hacer una relación de este lema y llevarlo al plano de nosotros como Santos de los Últimos Días y nuestro afán de lograr nuestra metas en la vida.

Sueña

Los sueños son nuestros deseos más esperados para alcanzar un día. Lord Lytton[1], sin lugar a dudas, daba por sentado que cuando un joven sueña noble y valientemente, ese sueño le inspira a tener determinación, o un norte, en la vida y a “incubar esa determinación por medio de la acción” sin permitir que “se desintegre”. Habiendo tomado la determinación de ser tenedor de libros, el presidente Heber J. Grant[2] nos cuenta: “Puse manos a la obra para alcanzar ese objetivo. Recuerdo muy bien que eso produjo gran diversión entre mis compañeros. Uno de ellos, tras mirar mis cuadernos, comentó: ‘¿Qué es eso: huellas de una pata de pollo untada en la tinta?’. Otro dijo: ‘¿Ha golpeado un rayo el tintero?’. Aunque ésas y otras observaciones no estaban destinadas a lastimarme en ninguna manera, pues eran bromas inocentes, de todos modos me afectaron profundamente e hicieron surgir en mí el espíritu de la determinación. Decidí ser un ejemplo de perfección caligráfica para todos mis compañeros universitarios y llegar a ser maestro de caligrafía y de teneduría de libros en esa Institución. Puesto que tenía la determinación y también ‘la disposición para trabajar’, y que estaba de acuerdo con Lord Lytton en que ‘en el léxico de los jóvenes no existe palabra tal como fracasar’, comencé a dedicar mi tiempo libre a practicar caligrafía y seguí haciéndolo año tras año hasta que se me reconoció como ‘el mejor calígrafo del mundo’.

Todos los aspectos de su vida reflejaban el principio que solía enseñar: “La ley del éxito, tanto aquí como en la existencia venidera, es tener humildad de corazón y espíritu de oración, y trabajar, trabajar, TRABAJAR”. Aconsejaba: “Si tienen aspiraciones, sueñen con lo que deseen lograr y, entonces, pongan el hombro a la lid y trabajen. Con tan solo soñar con algo sin trabajar no se logra nada; lo que importa es el trabajo propiamente tal. (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Heber J. Grant. Capítulo 12: El trabajo y la autosuficiencia, pág.117-118)

Cree

En las grandes enseñanzas del  Salvador, Él dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”[3].

Parte de nuestro éxito para lograr nuestras metas es ejercitar nuestra fe en el Salvador y en Su poder para ayudarnos en los desafíos y sueños de nuestras vidas. Para aquellos que su fe es débil, les refiero lo que nos enseñó el profeta Alma: “La fe no es tener un conocimiento perfecto de las cosas…”[4].

El Presidente Heber J. Grant dijo: “Hay muchas personas que tienen fe, pero carecen de las obras, y yo creo en las personas que tienen fe y obras, y que tienen la determinación de hacer las cosas”. (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Heber J. Grant. Capítulo 12: El trabajo y la autosuficiencia)

Mis queridos hermanos, al ejercitar la fe de que podemos lograr nuestros sueños, el Salvador nos ayudará en aquellos momentos en los cuales Satanás, y sus huestes,  pongan en nuestro camino una de sus armas más poderosas, “el desánimo”.

Entrenar

 Entrenar que es sinónimo de ejercitar,  capacitar,  preparar,  instruir y guiar. Todas representan la palabra acción.

El presidente Heber J. Grant solía predicar de los principios del trabajo arduo. Aconsejaba: “Que piense todo hombre que es el arquitecto de su propio destino y el constructor de su propia vida, y que se propone hacer un éxito de ella por medio de su trabajo. No estén dispuestos a trabajar solamente cuatro o cinco días ni a hacerlo solo a medias. Trabaje todo Santo de los Últimos Días arduamente por todo lo que obtenga, ya sea en el trabajo o en cualquier cosa que haga”.  (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Heber J. Grant, Capítulo 12: El trabajo y la autosuficiencia)

En este aspecto las escrituras nos enseñan:

“Sea diligente cada cual en todas las cosas. No habrá lugar en la iglesia para el ocioso, a no ser que se arrepienta y enmiende sus costumbres” (D. y C. 75:29).

“Cesad de ser ociosos; cesad de ser impuros; cesad de criticaros el uno al otro; cesad de dormir más de lo necesario; acostaos temprano para que no os fatiguéis; levantaos temprano para que vuestros cuerpos y vuestras mentes sean vigorizados” (D. y C. 88:124).
 


“Y en vista de que se les manda trabajar, los habitantes de Sión también han de recordar sus tareas con toda fidelidad, porque se tendrá presente al ocioso ante el Señor.
Ahora, yo, el Señor, no estoy bien complacido con los habitantes de Sión, porque hay ociosos entre ellos; y sus hijos también están creciendo en la iniquidad; tampoco buscan con empeño las riquezas de la eternidad, antes sus ojos están llenos de avaricia” (D. y C. 68:30–31).


 “No serás ocioso; porque el ocioso no comerá el pan ni vestirá la ropa del trabajador” (D. y C. 42:42)

 “…Levántate, pues, y manos a la obra; y Jehová esté contigo”. (1 Crónicas 22:16)

Algunas veces les expreso a  mis hijos que haciendo el mínimo en lo que queremos lograr, no alcanzaremos el éxito.

“Cito con mucho gusto… las palabras de Lord Bulwer Lytton: ‘Lo que el hombre necesita no es talento, sino determinación; lo que necesita no es poder para alcanzar logros, sino la voluntad de trabajar’. Samuel Smiles dijo: ‘La determinación, al igual que los huevos, a menos que se incube por medio de la acción, se desintegra’. (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Heber J. Grant. Capítulo 12: El trabajo y la autosuficiencia).

Lograrás

En este punto es donde podremos ver los frutos de nuestros sueños, de nuestra creencia y nuestra preparación, al pensar en nuestros logros viene a mi mente la escritura: “Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan…” (D. y C.130:20–21), y nadie recibirá la bendición sin cumplir la ley correspondiente.

Que nos esforcemos por lograr nuestros sueños y metas, tanto temporales como espirituales. Que tengamos la firme determinación de regresar triunfantes, listo para recibir nuestros galardones, en la presencia de nuestro Padre Celestial.

En la gran comisión el Salvador les prometió  a Sus discípulos que estaría con ellos hasta el fin del mundo[5].

Estimados hermanos sueñen, crean en ustedes, prepárense y el Señor abrirá las ventas de los cielos y derramará sus bendiciones hasta que sobreabunden.


[1] Edward George Earle Bulwer-Lytton, primer barón Lytton, fue un poeta, novelista, dramaturgo, político y periodista británico (1803- 1873)

[2] Heber Jeddy Grant fue el séptimo presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde 1918, cuando falleció su predecesor Joseph F. Smith, hasta su muerte en 1945 (1856-1945)

[3] Marcos 9: 23

[4] Alma 32: 21

[5] Mateo 28: 20