Saltar navegador principal

Sostener, Sostener, Sostener

Sostener, Sostener, Sostener
En el libro de Reyes del Antiguo Testamento leemos el relato del profeta Elías y su compañero Eliseo. Elías había sido un gran profeta en Israel por muchos años. Todos le amaban y todos le respetaban. Pero la gente sabía que Elías era muy viejo y que pronto iba a morir. Eliseo insistió en acompañarle por donde fuera y mucha gente también les siguió. Cuando llegaron al Río Jordán, Elías hizo un milagro delante de todos. Tomando su propio manto, lo dobló y golpeó las aguas del Jordán con el manto. Milagrosamente las aguas partieron y Elías y Eliseo cruzaron sobre tierra seca.
Andersen-W-W-140x175.jpg

Toda la gente se quedó asombrada por lo que había visto y continuó mirando mientras una carro de fuego bajó del cielo y se llevó a Elías de su presencia dejándole solo a Eliseo.  Imagínense como se sintió Eliseo sabiendo que ahora le tocaba a él ser el nuevo profeta.  ¿Le sostendría la gente a él como había sostenido a Elías?

Eliseo vio que el manto de Elías se había caído al suelo.  Tomó el manto y lo dobló.  Volviendo al Río Jordán, golpeó las aguas del Jordán como lo había hecho Elías.  Las aguas otra vez partieron y Eliseo cruzó sobre tierra seca.  El Señor había escogido a un nuevo profeta.

Quizás, Dios nos ha dado ese relato para enseñarnos la importancia de sostener a nuestros líderes.  Un líder en la Iglesia de Cristo no se califica por su inteligencia ni por su carisma.  Que sea el Obispo, la Presidenta de la Primaria, o el Presidente del Quórum de Diáconos, es el manto que lleva que le califica para la obra del Señor. 

No he conocido a ningún líder en la Iglesia que se cree perfecto.  Pero cuando se aparta a un líder por la imposición de manos, Dios le reconoce y le sostiene.  Los que murmuran o se ponen en contra de un líder, se ponen en contra de Dios, y los que sostienen a sus líderes complacen a Dios.  “(E)l que recibe a mis siervos,” dijo el Señor, “me recibe a mí.” Doctrina y Convenios 84: 36.

Un gran principio que he aprendido durante mis años como miembro de esta Iglesia es sostener, sostener, sostener a mis líderes.