Seamos Autosuficientes

    Seamos Autosuficientes
    En 1936, la Primera Presidencia delineó un Plan de Bienestar para la Iglesia; dijeron: “Nuestro propósito principal era establecer… un sistema mediante el cual se acabara con la maldición de la ociosidad, se abolieran los daños de la limosna y se establecieran una vez más entre nuestra gente la independencia, la industria, la frugalidad y el respeto a sí mismo. El propósito de la Iglesia es ayudar a la gente a ayudarse a sí misma. El trabajo ha de ocupar nuevamente el trono como principio gobernante en la vida de los miembros de nuestra Iglesia” (en Conference Report, octubre de 1936, pág. 3).
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    Nuestra Presidencia de Área nos ha aconsejado que seamos autosuficientes, para lograr esto debemos irnos a la base de las unidades, que somos las familias que las componemos, si logramos que cada integrante de nuestras familias se convierta en un ente autosuficiente, lograremos la autosuficiencia como familia, luego como Barrio, Estaca, Misión y Área. Y entonces tendremos la capacidad para bendecir las vidas de otros.

    “La base de la autosuficiencia es el trabajo arduo. Los padres deben enseñar a sus hijos que el trabajo es el requisito para lograr el éxito en todo lo bueno que nos propongamos. Cuando los hijos llegan a una edad en que pueden trabajar, deben hacerlo y empezar a ser autosuficientes, aliviando así la carga de los padres. Ninguno de nosotros debería esperar que otros nos den lo que podamos obtener por nosotros mismos” (Conferencia General, octubre de 1991, Los frutos del Evangelio restaurado de Jesucristo, Joseph B. Wirthlin).

    La autosuficiencia es la capacidad, el compromiso y el esfuerzo de proporcionar los elementos espirituales y temporales indispensables para sostener la vida de uno mismo y de la familia. Conforme los miembros lleguemos a ser autosuficientes, también tendremos mayor capacidad para servir y cuidar de los demás.

    Como miembros de la Iglesia somos responsables de nuestro propio bienestar espiritual y temporal. Bendecidos con el don del albedrío, tenemos el privilegio y el deber de fijar nuestro propio curso, solucionar nuestros propios problemas y esforzarnos por llegar a ser autosuficientes. Los miembros hacen esto bajo la inspiración del Señor y con la labor de sus propias manos.

    En Doctrina y Convenios aprendemos que el Señor espera que hagamos muchas cosas de nuestra propia voluntad. (D & C 58:27-28)

    En el Libro de Mormón tenemos la promesa que entraremos en la gracia de Dios después de hacer todo cuanto podamos. (2 Nefi 25:23)

    Si buscamos la autosuficiencia con verdadera intención, haciendo todo lo que se requiera, dejando a un lado la pereza y el ocio las bendiciones por nuestro fiel esfuerzo llegarán. 

    En Doctrina y Convenios 68 en los versículos 30-31, se nos manda a trabajar y a evitar la ociosidad, nos dice que el Señor no está complacido con los habitantes de Sion, porque hay ociosos entre ellos. Estimados hermanos estos versículos encierran grandes enseñanzas para nosotros y nuestra familia, les aconsejo a meditar en ellos y ver de qué manera podemos evitar entrar en la ociosidad.

    Llegamos a ser autosuficientes, al aprender a amar el trabajo, al buscar inspiración del Señor a fin  proveer lo necesario para nosotros mismos, y al encontrar junto con los integrantes de la familia, la manera de cubrir las necesidades básicas.

    Cuando somos autosuficientes, utilizamos nuestras bendiciones y nuestros medios para prepararnos para hacer frente a los problemas y para evitar situaciones difíciles. Sin embargo, la autosuficiencia aumenta a medida que oramos a fin de recibir el valor para enfrentar con fe las dificultades que seguramente surgirán. La autosuficiencia también nos permite cumplir con nuestro convenio de cuidar de los demás (D & C 44: 6).

    En D & C 88: 76-78, el Señor nos da un mandamiento de perseverar en el ayuno y la oración, medio para  buscar la guía para llegar a ser más autosuficiente.

    Como miembros de la Iglesia si estamos haciendo todo lo que se puede  para proveer para nosotros  mismos  y para nuestra familia pero no logramos satisfacer nuestras necesidades básicas, por lo general debemos recurrir primeramente a nuestros familiares en busca de ayuda y  a otros medios a nuestro alrededor. Si esto no es suficiente o posible, la Iglesia está lista para ayudar. A través de nuestros líderes el Seños ha establecido la forma de proveer para sus santos fieles. Si seguimos sus consejos veremos la mano de Señor obrar para llegar a hacer más autosuficientes.

    En el Manual 2: Administración de la Iglesia, en la parte de Principio y Liderazgo de Bienestar, nos enseñan   algunos aspectos en los que como miembros deberíamos de seguir para llegar a ser autosuficientes.
    “El Señor ha mandado a los miembros que cuiden sus mentes y cuerpos. Deben obedecer la Palabra de Sabiduría, comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio con regularidad, controlar su peso y dormir lo suficiente. Deben evitar las substancias o prácticas que maltraten sus cuerpos o mentes o que pudieran llevar a la adicción. Deben practicar la salubridad y la higiene y obtener adecuada atención médica y dental. También deben esforzarse por cultivar buenas relaciones con los miembros de la familia y con otras personas.
    La educación académica proporciona comprensión y destrezas que pueden ayudar a las personas a desarrollar autosuficiencia. Los miembros de la Iglesia deben estudiar las Escrituras y otros buenos libros. Deben mejorar su habilidad de leer, escribir y resolver problemas básicos de matemáticas. Deben adquirir cuanta educación les sea posible, incluso estudios formales o técnicos, siempre que sea posible. Esto les servirá para desarrollar sus talentos, encontrar empleo adecuado y realizar una valiosa contribución a su familia, a la Iglesia y a la comunidad”.



    “El trabajo es el fundamento sobre el que descansan la autosuficiencia y el bienestar temporal. Los miembros deben seleccionar con detenimiento una ocupación adecuada o un trabajo por cuenta propia que provea de lo necesario para sí mismos y para su familia y prepararse para ello. Deben llegar a ser diestros en su trabajo, diligentes, dignos de confianza y efectuar un trabajo honrado por el pago y las prestaciones que reciban”.

    Mis queridos hermanos la tierra está llena y hay suficiente para todos, pero solo los fieles y los que estén preparados disfrutarán de las bendiciones que ella ofrece.

    En Jacob 2:18-19,  nos dice que antes de buscar riquezas obtengamos primero una esperanza en Cristo y que después de haber obtenido esa esperanza si buscamos riquezas la hallaremos y nos muestra con qué fin debemos utilizarla.

    Que seamos mayordomos fieles haciendo todo lo que podamos para entrar en la gracia de Dios y evitar que nuestros ojos sean más grandes que nuestros bolsillos. “Yo el Señor estoy obligado cuando hacéis lo que os digo, mas sino hacéis lo que os digo ninguna promesa tenéis” (D&C 82:10).

    En los postreros días el mundo estará en conmoción y el corazón de muchos se enfriará pero si estamos preparados no temeremos dice el Señor.

    Sé sin ninguna duda en mi corazón que si seguimos el consejo del Señor, a través de nuestros líderes y hacemos todo lo que está a nuestro alcance, al esforzarnos por ser autosuficientes, gozaremos de las bendiciones prometidas.