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La Casa del Señor (Segunda parte)

La Casa del Señor (Segunda parte)
 Malaquías, un profeta del Antiguo Testamento que escribió y profetizó aproximadamente en el año 430 a.C., dijo: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4: 5-6).
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“El profeta José Smith dijo que Elías el profeta poseía el poder para sellar, poder que corresponde al Sacerdocio de Melquisedec, y que fue el último profeta que lo tuvo antes de la época de Jesucristo. Elías apareció en el Monte de la Transfiguración, acompañado de Moisés, y confirió las llaves del sacerdocio a Pedro, Santiago y Juan (Mateo 17:3). Apareció nuevamente, en compañía de Moisés y de otros, el 3 de abril de 1836, en el Templo de Kirtland, Ohio, y confirió las mismas llaves a José Smith y a Oliver Cowdery (D. y C. 110: 13-16) (GEE página 59)”

Testifico que la profecía de Malaquías se ha cumplido. Tenemos las llaves para llevar a cabo la obra en los “Santos Templos”.

¿Qué ocurriría si no se administrasen esas ordenanzas? El profeta José Smith dijo: “Todos los hombres que lleguen a ser herederos de Dios y coherederos con Jesucristo tendrán que recibir la plenitud de las ordenanzas de Su reino; y los que no quieran recibir todas las ordenanzas no alcanzarán la plenitud de esa gloria” (Enseñanzas de los Presidente de la Iglesia- José Smith- Página 445)

La instrucción es terminante, no existe otra opción, si no recibimos esas ordenanzas no podremos recibir lo máximo que el Señor tiene preparado para nosotros.

Como parte de la oración dedicatoria del templo de Kirtland, que el profeta José Smith recibió por revelación y que luego quedó registrada en la sección 109 de Doctrina y Convenios, el profeta oró: “Te rogamos , Padre Santo, que tus siervos salgan de esta casa armados con tu poder, y que tu nombre esté sobre ellos, y los rodee tu gloria, y tus ángeles los guarden; y que de este sitio lleven nuevas sumamente grandes y gloriosas, en verdad, hasta los cabos de la tierra, a fin de que sepan que ésta es tu obra y que has extendido tu mano para cumplir lo que has hablado por boca de los profetas tocante a los últimos días”.

Testifico que las profecías expresadas por el profeta José Smith se están cumpliendo. Los profetas de la actualidad utilizan los templos para armarse con Su poder, tomando en esos lugares sagrados las decisiones inspiradas que afectan el desarrollo de la obra en todo el mundo. También cada uno de nosotros podemos utilizar el templo con ese propósito para cumplir más eficazmente con la mayordomía que tenemos.

Asimismo, aquellos que ya hemos entrado al templo, podemos bendecir a aquellos que han fallecido sin haber tenido la oportunidad de hacer los convenios mientras vivían. La única manera de cumplir con esta responsabilidad es ir al templo. La misma felicidad que sentimos cuando entramos por primera vez, seguramente es la que experimentan aquellos que reciben las ordenanzas vicariamente.

La historia del comienzo de la construcción del templo de Lago Salado ha sido de enseñanza e inspiración para mí. Después de trabajar durante nueve años en la construcción de dicho templo, tuvieron que tapar los cimientos ante la llegada del ejército de los E.E.U.U. para sofocar una supuesta rebelión en Utah, por una interpretación completamente errada de los hechos, basada en viles calumnias.

Al llegar encontraron un terreno arado y cercado y se llegó a un arreglo pacífico entre el ejército y el pueblo. Al sacar la tierra, un año después, encontraron que los bloques de granito de los cimientos estaban rajados.

El arquitecto dudaba que esos cimientos pudiesen mantener la estructura del templo. El presidente Brigham Young pidió que lo dejasen solo. Él se quedaría hasta recibir la confirmación del Señor de lo que debía hacer. El élder Wilford Woodruff fue a verlo y le dijo que varios de los entendidos le dijeron que debían hacer los cimientos con bloques de granito de mejor calidad.

El élder Woodruff agregó: “Me temo presidente que tendremos que levantar todos los cimientos”. El presidente Young exclamó: “Nos llevó nueve años de trabajo. A nuestros hombres se les congelaron las manos y los pies mientras trabajaban con lluvia y viento, la tarea fue sobrehumana. Pero sé que este templo debe permanecer durante el milenio. Muchas generaciones tomarán sus investiduras aquí”. El profeta del Señor había tomado la decisión: “Levantaremos los cimientos y comenzaremos de nuevo”. (Película “El Monte del Señor”, producida por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).

Esta  extraordinaria fe y determinación manifestada por el profeta Brigham Young es la que nos debe mover para hacer lo que nos corresponde como miembros de la Iglesia de Jesucristo. Nos sentimos conmovidos, como Presidencia de Área, por la fidelidad de muchos miembros de la Iglesia, quienes tienen muy claramente en sus mentes la importancia de trabajar en los templos, pero aún podemos hacer más, especialmente aquellas estacas que se encuentran próximas a los templos.         

Insto a los que no tienen su recomendación para el templo para que eliminen de sus vidas aquellos cimientos inadecuados y “comiencen de nuevo”.

Qué felices y agradecidos somos por tener un templo en el Área del Caribe, pero debemos darnos cuenta de nuestra gran responsabilidad. El Señor nos pide que le demostremos nuestro agradecimiento yendo a Su casa con la mayor frecuencia posible. Testifico, como uno de Sus testigos, que si lo hacemos, seremos más bendecidos como individuos, como familias y como pueblo. Muchos milagros veremos en el Área del Caribe y en el  mundo a través de un mayor servicio en “Sus sagrados templos”. 

Lea el mensaje del élder Claudio Zivic:  La Casa del Señor (Primera Parte).