Él nos ha brindado Su vida

    Él nos ha brindado Su vida
    ¡Ha llegado la Navidad! y para nosotros los que vivimos en el Área del Caribe también viene la fecha acompañada de temperaturas más agradables que le dan un acento distintivo a esta época del año. Las personas entran en un estado de celebración natural, las decoraciones cambian el semblante de casas y ciudades enteras. Los comercios se visten de luces y colores para animar a los compradores, los que están lejos comienzan a hacer planes para regresar al hogar, los que trabajan miran con ansias el inicio de sus vacaciones, las familias sueñan con ver a sus seres queridos y estar junto a ellos, y en la cúspide de todo esto está el día de la Nochebuena, nuestra celebración en familia del nacimiento del Redentor del Mundo, el Hijo de Dios que sucedería el día después.
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    Hemos aprendido en muchos casos que la muerte, la separación de nuestros seres queridos constituye quizás la pena más fuerte que podemos experimentar. También creo que podríamos estar de acuerdo en que el nacimiento en la familia ya sea de un hijo, sobrino o nieto, se constituye en uno de los gozos más grande que una persona pueda experimentar, el nacer llena nuestras vidas con un gozo tal, que de hecho lo celebramos cada año.

    Es interesante ver cómo nuestro Salvador Jesucristo se puede ver representado en los dos acontecimientos emocionales más significativos para las personas, y cómo por medio de Él, en ambos eventos podemos encontrar elementos comunes como el gozo, la esperanza y la paz.

    El Salvador nos dijo “… mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da[1]”. Ciertamente en algunos eventos de nuestras vidas, no podemos comprender cómo Él dice que en estas circunstancias también tendremos paz. Pero Él lo dijo, y no sería una paz como la ve el mundo, únicamente una calma, un consuelo o estar tranquilos y dejar de preocuparnos.  La paz que Él nos prometió es esto y mucho más, viene acompañada de sentimientos de esperanza, de la certeza de la fe, de sentimientos inexplicables que dentro de nuestro corazón nos dicen “… Pero confiad; yo he vencido al mundo[2]”, y nos llenan de una seguridad, que sólo puede venir de Él, que nos dice que todo va a estar bien.

    Las Escrituras nos dicen que la muerte entró por un hombre, pero que también la resurrección[3]. O sea, que Cristo, el Alfa y la Omega[4], es la Primicia de todos[5], pero también en Él todas las cosas son consumadas[6]. Su nacimiento, muerte y resurrección abrieron la puerta para que ahora todos, como seres eternos, podamos regresar a ese Dios que nos dio la vida[7]. Así que para que hiciéramos nuestro paso por esta vida los más provechoso posible, teniendo presente que Él es la vid[8], que viniéramos a Él[9], que fuéramos sus amigos[10], que si somos fieles, heredaremos[11] todo lo que el Padre tiene y que así tendríamos todo lo necesario para superar la muerte espiritual y recibir el don de la vida eterna[12].

    Él es la razón por la que estamos en la época de Navidad, por la que nos llena un espíritu de felicidad, hermandad y amor que circula en el aire, en las miradas, en los saludos y deseamos  expresar en cada acto, es por Él, porque aun cuando por momentos lo podamos olvidar, a todos el Espíritu da testimonio de que Somos Hijos de Dios [13] , que Él vino para darnos vida, para darnos esperanza, para unir el nacimiento y la muerte por medio de una vida llena de desafíos, pero de mucho gozo sin importar dónde o las circunstancia en que nos encontremos. Su amor es capaz de llenar todo corazón, de hacernos sentir el deseo de ser como Él, de mostrar amor al desconocido tal como Él lo hizo, de sentir el inexplicable deseo de decir ¡Gracias Señor!
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    El Hijo de Dios dijo que no vino para ser servido, sino para servir[14], y Él nos ha brindado Su vida.

    Que podamos en estos días, en que celebramos Su nacimiento, sentir los susurros de Su amor en nuestros corazones, que podamos ser felices junto a nuestras familias y amigos, pero sobre todas las cosas que podamos ser agradecidos por esa Dádiva que para cada uno de nosotros fue depositada por el Padre Celestial en el humilde pesebre de la aldea de Belén. 

    ¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!

     


    [1] Juan 14:27

    [2] Juan 16:33

    [3] 1 Corintios 15:21

    [4] 3 Nefi 9:18

    [5] 1 Corintios 15:20

    [6] Juan 19:30

    [7] Alma 40:11

    [8] Juan 15:5

    [9] Mateo 11:28

    [10] Juan 15:5

    [11] Romanos 8:17

    [12] Juan 17:3

    [13] Romanoss 8:16

    [14] Marcos 10:45