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El cuidado de los pobres y necesitados como verdaderos discípulos de Cristo.

El cuidado de los pobres y necesitados como verdaderos discípulos de Cristo.
     Santiago expresó ' Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.'(1). Yo sugeriría que la verdadera Religión empieza por mantenernos sin mancha del mundo:
Gamiette, Claude-140 x

Convertirse en Discípulos de Cristo.

Convertirse en Discípulos de Cristo.

     A medida que uno viene a Cristo, es invitado a arrepentirse y cambiar con el fin de recibir la remisión de sus pecados. Este proceso descrito por Mormón nos ayuda a ver el impacto de guardar los mandamientos en nuestras vidas: ' Y las primicias del arrepentimiento es el bautismo; y el bautismo viene por la fe para cumplir los mandamientos; y el cumplimiento de los mandamientos trae la remisión de los pecados; y la remisión de los pecados trae la mansedumbre y la humildad de corazón; y por motivo de la mansedumbre y la humildad de corazón viene la visitación del Espíritu Santo, el cual Consolador llena de esperanza y de amor perfecto, amor que perdura por la diligencia en la oración, hasta que venga el fin, cuando todos los santos morarán con Dios.'(2)

La primera milla del discipulado.

La primera milla del discipulado.

     La primera milla del discipulado sería, para los miembros de la Iglesia, el buscar guardar los mandamientos lo que permitiría que la expiación purificase nuestras vidas y quedemos sin mancha del mundo. Esto podría incluir, guardar el día de reposo, guardar la ley de castidad, la palabra de sabiduría, ser honestos en nuestros diezmos y renovar nuestros convenios bautismales semanalmente. Esta fiel obediencia conduce a la remisión de los pecados y a la visita del Espíritu Santo, el cual nos llenan de esperanza y de amor perfecto.

Muchos de nosotros hemos sentido la dulce paz que viene de guardar los mandamientos de Dios, el amor que crece en nuestros corazones, y nos gloriamos y damos testimonio de la naturaleza divina del Evangelio restaurado de Jesucristo a medida que experimentamos los cambios en nuestras vidas. Nuestras familias han sido bendecidas con mayor fuerza y a medida que pagamos un diezmo honesto hemos visto las ventanas abrirse y hemos recibido innumerables bendiciones.

La segunda milla del discipulado.

La segunda milla del discipulado.

El rey Benjamín, invitó a los de su pueblo que habían recibido la remisión de sus pecados a buscar conservar este estado, él dijo 'Y ahora bien, por causa de estas cosas que os he hablado —es decir, a fin de retener la remisión de vuestros pecados de día en día, para que andéis sin culpa ante Dios—, quisiera que de vuestros bienes dieseis al pobre, cada cual según lo que tuviere, tal como alimentar al hambriento, vestir al desnudo, visitar al enfermo, y ministrar para su alivio, tanto espiritual como temporalmente, según sus necesidades” (3).

  Jacob mientras enseñaba a los nefitas enseñó el mismo principio 'Considerad a vuestros hermanos como a vosotros mismos; y sed afables con todos y liberales con vuestros bienes, para que ellos sean ricos como vosotros. Pero antes de buscar riquezas, buscad el reino de Dios. Y después de haber logrado una esperanza en Cristo obtendréis riquezas, si las buscáis; y las buscaréis con el fin de hacer bien: para vestir al desnudo, alimentar al hambriento, libertar al cautivo y suministrar auxilio al enfermo y al afligido” (4). La invitación de cuidar de los pobres y los necesitados es un tema central del Evangelio y se encuentra en todas las Escrituras sagradas. El Salvador enseñó que aquellos cuyos discipulado les llevase a cuidar de los pobres y los necesitados heredarían la vida eterna, mientras que los que no, no podrían heredar las mismas bendiciones. El cuidar de los pobres y los necesitados es entonces esencial para nuestro progreso y la salvación.

¿Quiénes son los pobres y los necesitados? y ¿Cómo podemos cuidar de ellos?

¿Quiénes son los pobres y los necesitados? y ¿Cómo podemos cuidar de ellos?

     En Moisés 7:18 leemos que cuando se establezca Sión, no habrá pobres entre ellos. La pobreza comienza cuando una persona no puede proveer para sus necesidades, cuando esto es un estado crónico, la persona es considerada pobre. Algunas circunstancias pueden hacer que alguien que siempre ha sido capaz de proveer para sí mismo, se convierta en alguien que no pueda hacerlo por un tiempo entonces  esa persona sería considerado como un necesitado. En ambos casos, el Señor invita a Su discípulo a que rescate y atienda a aquellos que no pueden valerse por sí mismos.

   Es solo mediante una actitud constante de búsqueda de los pobres y necesitados que podemos ser capaces de identificarlos y ver oportunidades de ministrarles.

Tanto Jacob como el rey Benjamín nos invitan a dar de nuestros bienes a los pobres, a visitarles y ministrarles.

Impartir de nuestra sustancia:

Impartir de nuestra sustancia:

    El mínimo de lo que podría ser nuestra sustancia es involucrarnos todos los meses en un ayuno sincero y pagar una ofrenda de ayuno generosa. Isaías nos recuerda del ayuno que es agradable para el Señor “¿No es más bien el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de la maldad, soltar las cargas de opresión, y dejar libres a los quebrantados y romper todo yugo? ¿No consiste en que compartas tu pan con el hambriento y a los pobres errantes alojes en tu casa; en que cuando veas al desnudo, lo cubras y no te escondas del que es tu propia carne?' (5). El ayuno y el pago de una ofrenda de ayuno generosa son entonces una parte íntima de nuestro discipulado para con el Salvador y una manera de ayudar a proveer para los pobres y los necesitados.

Las bendiciones resultantes son preciosas: “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se manifestará pronto; e irá tu rectitud delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te responderá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y el hablar vanidad; y si extiendes tu alma al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía; y Jehová te guiará siempre, y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego y como manantial cuyas aguas nunca faltan” (6).

Visitar a los pobres y los necesitados:

Visitar a los pobres y los necesitados:

     El Señor siempre ofrece maneras para que logremos las cosas que Él nos manda. La invitación de visitar a los pobres y los necesitados, así como la de entender sus necesidades y de servirles, se logra mejor a la manera del Señor a través de nuestra responsabilidad del sacerdocio como maestros orientadores y maestras visitantes. A cada uno de nosotros se nos ha asignado miembros que tienen necesidades especiales, nuevos miembros y miembros que regresan, todos ellos tienen una gran necesidad de amor, servicio y autosuficiencia espiritual y temporal. ¿Podrían las palabras del Salvador aplicarse a nosotros como maestros orientadores y  maestras visitantes “Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos?, ¿o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos?, ¿o desnudo y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (7)

que

    ¿Cuándo hemos considerado nuestra responsabilidad como maestros orientadores como parte íntima de nuestra calificación para la vida eterna? A medida que aprendemos a visitar y ministrar a aquellos que están en necesidad, tanto espiritual como temporalmente somos agente del Señor. Nuestra capacidad de sentir y amar se pone a prueba y se ve mejorada por nuestro servicio frecuente ¡Qué bendición y privilegio nos da el Señor de servir a nuestros hermanos necesitados y de trabajar en nuestra transformación con el fin de desarrollar el  amor puro del Salvador!

Administrar alivio a ellos.

Administrar alivio a ellos.

 Todos los poseedores del sacerdocio tienen el privilegio de llevar las misericordias del Señor a aquellos a quienes sirven, al ministrar a los necesitados. Todas las ordenanzas del Evangelio traen paz y alivio a los que la reciben, la santa cena a los que están postrados en cama, una bendición a los que están enfermos, las ordenanzas vicarias a los fallecidos, el ayudar a otros a venir al templo y recibir las más altas bendiciones del Evangelio son de las tantas formas que como sacerdotes podemos ministrar a aquellos en necesidad.

Verdaderos discípulos de Jesucristo.

Verdaderos discípulos de Jesucristo.

 La religión realmente pura se trata  de visitar y cuidar de los pobres y los necesitados y de mantenernos sin mancha ante el Señor, a medida que nos esforzamos por alcanzar estos ideales, los cimientos de Sión se están plantando, el Reino del Salvador se está estableciendo. La caridad se eleva de la tierra e invita al cielo a venir. Mientras evaluamos nuestro discipulado para con el Maestro consideremos nuestros esfuerzos por cuidar de los pobres y los necesitados a la manera del Señor y busquemos guardar todos Sus mandamientos. El Maestro al anunciar su ministerio dijo 'El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los quebrantados, '(8).

Que continuamente participemos en el verdadero discipulado.

Referencias:

Referencias:
  1. Santiago 1:26-27
  2. Moroni 8:25-26
  3. Mosíah 4:26
  4. Jacob 2:17-19
  5. Isaías 58:6-7
  6. Isaías 58:8-11
  7. Mateo 25:34-40
  8. Lucas 4:18