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La música, una forma de estar más cerca de Dios

Rafael Mendez

La música es el lenguaje universal, une a las personas sin importar la nacionalidad, color o raza y tiene el poder de alegrarnos, edificarnos, inspirarnos, enriquecer nuestras vidas y acercarnos más a Nuestro Padre Celestial, pero también puede producir efectos contrarios a lo descrito si no somos sabios al elegirla.

En un mundo como el de hoy, es una bendición conocer jóvenes quienes a pesar de todas estas circunstancias eligen lo bueno, bello, digno de alabanza, que agrada a Dios. 

Uno de estos jóvenes es Rafael Mendez Rubel, joven de la Iglesia de 18 años, estudiante de Flauta en el Conservatorio Nacional él nos dice: “Mi amor por la música lo descubrí cuando tenía seis o siete años de edad y escuché a dos jóvenes en la Iglesia tocar flauta traversa en una actividad en Barahona, a partir de ahí nunca dejé de pensar en ese majestuoso instrumento. Siempre pensaba que algún día tendría la oportunidad de aprender a tocarla, deseo que se cumplió cuando tenía 14 años de edad y por fin recibí el privilegio, la bendición y la dicha de poder aprender a tocar flauta”.

Oportunidades:

A través de la música he tenido muchas oportunidades de servicio en la Iglesia y en las tres orquestas de las cuales participo como estudiante del Conservatorio Nacional, lo disfruto y me gusta porque siento que la música a la vez es una herramienta útil para la predicación del evangelio y me brinda experiencias espirituales que de ningún otro modo hubiese podido tener. 

Desafíos: 

Estudiar un instrumento musical no es fácil, requiere muchas horas de estudios especialmente cuando estas a nivel superior, donde debo asistir todos los días y a la vez alternarlo con la escuela, el seminario y los demás deberes que tengo. Sin embargo, a pesar de este sacrificio he sido muy bendecido, pues muchos de mis amigos  me han expresado que aún sienten la misma cercanía hacia mí a pesar de las circunstancias. He aprendido que cuando amas lo que haces no hay de qué quejarse. 

Lecciones aprendidas:

Una de las que considero más valiosas es el conocimiento de que en la música no hay un maestro con una varita mágica por medio de la cual puedes llegar a ser un excelente músico, sino que  todo depende de tu esfuerzo y los sacrificios son esenciales para superar situaciones. Siempre digo que quien sufre al tocar un instrumento no ha de llamarse músico, pues el músico ama lo que hace y no se frena por cualquier percance que con esfuerzo se logra superar.” Es igual para aquellos que amamos a Cristo no debemos quejarnos por lo difícil que es la jornada, sino más bien esforzarnos hasta vencer todas las pruebas. 

Como cualquier joven, no solo disfruto la música clásica

Sé que solo soy un joven de 18 años y que a muchos jóvenes de mi edad quizá no les guste la música clásica, pero existe mucha música que es buena y que no rebaja nuestras normas, ni ofenden a Dios. Como todo joven disfruto de los bailes y otras actividades propias de nuestra edad, para mí lo más importante es recordar que la música que escuchamos nos incita a lo bueno o a lo malo, alimenta o no nuestro espíritu, en mi caso este es un buen medidor que utilizo al escoger lo que escucho y el cual nunca me falla.

Una gran decisión: 

Cuando le dije a mis profesores de música que tendría que dejar mis estudios musicales por dos años, ellos quisieron convencerme de no hacerlo, sin embargo así como puedo sentir la música en mi corazón también puedo sentir la presencia del Espíritu Santo y es por esta razón que me preparo para salir al campo misional, dejar mis estudios musicales será un sacrificio, el cual aún me cuesta asimilar, pero aun así, a pesar del sacrificio que pueda significar, mi deseo de servir a mi Salvador y a los hijos de Mi Padre Celestial es más grande que cualquier sacrificio temporal que yo pueda realizar en esta vida. 

Actualmente, Rafael sirve al Señor en una misión de tiempo completo en Brasil. 

La música