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Mormones y católicos estrechan relaciones en República Dominicana

Mormones y católicos estrechan relaciones en República Dominicana

SANTO DOMINGO — 

Tradicionalmente, para muchos es difícil pensar que las personas de diferentes denominaciones religiosas puedan cooperar y convivir armónicamente en un contexto que raye el ámbito de la fe y de los principios morales, siendo que el código moral de cada uno se basa en dogmas y doctrinas aparentemente divergentes.

A pesar de la tradición popular y de las estadísticas que muestran un declive creciente en la creencia religiosa de las personas, particularmente en los países más “desarrollados”, los líderes religiosos de diferentes denominaciones han demostrado la capacidad que el ámbito de la fe brinda para adaptarse – en términos de forma y no necesariamente de fondo – al clima de pluralidad, democracia, equilibrio, tolerancia y justicia que debe primar en este siglo.

Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cooperación y armonía interreligiosa no es un asunto nuevo. Desde sus orígenes en la época de los pioneros mormones y su éxodo hacia el oeste de los Estados Unidos – aun remontándose a la época en que su fundador y primer profeta de la Iglesia, José Smith, valoró la prevalencia de un clima de tolerancia y colaboración entre las diferentes denominaciones – cuando el clima de convivencia entre las comunidades de fe no ha sido favorable, la Iglesia ha sufrido los embates de la intolerancia religiosa y de la injusticia del estado.

Sin embargo, esos tiempos han quedado atrás y florece un clima en que los nuevos desafíos de nuestro tiempo demandan la colaboración entre las organizaciones religiosas a los fines de promover los valores que han sido parte de la reserva moral de la humanidad durante siglos y que hoy se encuentran bajo serias amenazas. Hablamos de patrimonios morales como el matrimonio, la familia, la práctica de la fe, el servicio compasivo, la educación de los hijos basada en valores y la libertad religiosa, entre otros.

Dentro de esos esfuerzos, los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y sus contrapartes católicos en diferentes partes del mundo han sabido trazar una pauta importante y alentadora que promete resultados muy beneficiosos para las sociedades donde estos acercamientos han tenido lugar.

Los líderes mundiales de la Iglesia guardan relaciones de amistad muy estrechas con los líderes y miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, incluso algunos de sus expresidentes han sido expositores invitados en actos multitudinarios realizados en la Universidad Brigham Young, universidad auspiciada por la Iglesia. En efecto, varios miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles guardan amistades muy estrechas y auténticas con altos líderes de la Iglesia Católica, las iglesias protestantes y otros grupos religiosos en su país.  

En el pasado, diferentes iniciativas han unido a miembros de la Iglesia y fieles católicos en jornadas en defensa del matrimonio tradicional y la unidad familiar.

Asimismo, las organizaciones caritativas católicas (CRS) y su rama en Latinoamérica y el Caribe (CARITAS) se encuentran entre los principales socios y aliados de los Servicios Humanitarios de la Iglesia en múltiples proyectos a nivel mundial. Incluso, en República Dominicana han realizado diversos proyectos en materia de producción alimentaria a través de invernaderos desarrollados en la provincia Puerto Plata con el auspicio de la diócesis local.

Los beneficios del conocido Taller de Autosuficiencia Laboral también han sido puestos al servicio e impartidos a estudiantes de término en liceos y escuelas católicas de la zona norte del Gran Santo Domingo en conjunto con las parroquias locales. La lista es amplia…

Más recientemente, a través de un acercamiento oficial a la Pastoral de Doctrina de la Fe y Ecumenismo de la Conferencia del Episcopado Dominicano – encabezada por Monseñor Victor Masalles, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Santo Domingo – estrechos lazos de amistad y confianza han venido a fortalecerse y generado una relación constructiva y de confianza que promete mucho en el futuro cercano.

El acercamiento dio inicio con la invitación y eventual participación de Monseñor Masalles como orador invitado ante representantes de la Iglesia de unos 14 países del Caribe participantes en el VI Seminario de Asuntos Públicos del Área del Caribe, donde se refirió al rol de la fe en la sociedad y la necesidad latente de una mayor cooperación entre las denominaciones religiosas. Este propugnó por eliminar los miedos infundados y dar paso a un clima fraternal de confianza, aceptación mutua y trabajo en beneficio de los hijos e hijas de Dios en nuestro país, con base en los temas comunes que les unen, pues tal como expresó en aquella ocasión: “Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”.

En una ocasión posterior, el círculo se amplió y un fraterno almuerzo entre líderes de las principales iglesias del país tuvo lugar en Santo Domingo. Estuvieron allí representadas la Iglesia Católica, la iglesia evangélica (a través de CODUE, el concilio Asambleas de Dios, la Mesa del Diálogo Evangélico, CONEDO y la Oficina de Enlace entre el Poder Ejecutivo y la Comunidad Evangélica), la Iglesia Adventista y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Esta importante reunión podría verse como uno de los pininos hacia un diálogo interreligioso permanente en el país.

La última de estas interacciones aconteció dentro del marco de la visita del élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, quien llegó al país en la tarde del viernes 22 de enero para ser recibido por una delegación encabezada por el élder Claudio D. Zivic, de la Presidencia de Área y su esposa. ¿La primera reunión oficial del élder Renlund a su llegada al país? Una amistosa reunión con Monseñor Masalles para conocerse e intercambiar impresiones sobre cómo ampliar y fortalecer las relaciones entre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y la Conferencia del Episcopado Dominicano.

A lo largo de una afable conversación que incluyó antecedentes personales, gratos recuerdos de España, el amor por la química y los deportes, así como relatos de conversión personal e ideas para fortalecer y conservar la fe, estos líderes religiosos cubrieron temas que consideran unen a católicos y mormones: una preocupación común por promover y fortalecer el matrimonio y la familia, así como preservar el derecho que tienen los grupos religiosos de profesar y manifestar su fe, tanto en forma privada como pública, y de manifestar su opinión en la esfera pública sobre los temas que afectan a la sociedad y que se relacionan con el ámbito de la moral y de la fe. Las conversaciones podrían incluir en el futuro el extender y ampliar los esfuerzos humanitarios conjuntos.

Definitivamente, para que la cooperación interreligiosa tenga éxito y un impacto real en la sociedad es necesario que ese sentimiento de amor fraternal y de dejar que prevalezca el deseo de beneficiar a la sociedad a través de todo lo bueno que la fe puede ofrecer, incluyendo lo mejor que tiene cada denominación para aportar, se transfiera e impregne los corazones de sus feligreses en la base de cada organización, de modo que sean capaces de tomarse de la mano y trabajar juntos, no solo sus líderes de alto nivel, sino todos sus feligreses dondequiera que se encuentren.

“Nos sentimos muy complacidos y tenemos altas expectativas de lo que pueda surgir a raíz de estos significativos acercamientos entre la Iglesia de Jesucristo y nuestros hermanos católicos”, expresó Rafael G. Gutiérrez, director de asuntos públicos de la Iglesia para la región del Caribe, al concluir la reunión.

La visita entre el élder Renlund y Monseñor Masalles se produjo en un breve lapso de tiempo disponible entre la salida de este último a un compromiso internacional y la llegada del apóstol al país. 

Fuente: Prensa Mormona RD