Madre de cuatros por elección y de muchos por vocación

    Madre de cuatros por elección y de muchos por vocación

    Conocí la Iglesia a la edad de 17 años, mi madre había aceptado el evangelio años antes, sin embargo a pesar de la insistencia de ella y mis hermanos no mostré interés por unirme a la Iglesia. Mi corazón cambio a raíz de un sueño que tuve con el profeta José Smith, en el cual el me invitaba a entrar a las aguas bautismales, desde ese momento decidí a escondidas de mi familia tomar las charlas y bautizarme, para ellos fue una gran sorpresa asistir a un bautismo como era su costumbre y encontrar que era mi bautismo. Estoy agradecida de como el evangelio ha sido mi fortaleza. Desde entonces, siempre he servido al Señor con todo mi corazón.

    Asistí a la universidad y estudie lo que amo, educación, siempre amé esta carrera, cuando era pequeña jugaba con mis amiguitas a la maestra y de adolescente me dediqué a alfabetizar  adultos en un programa llamado PRALEB. Ya en la universidad, me toco ser parte de un grupo de trabajo en el área de la educación de cinco personas, al cual finalmente solo asistimos yo y un joven que jamás me imagine que dos años más tarde sería mi compañero eterno, el padre de mis hijos, mi amado sacerdocio. Con el matrimonio llegó la maternidad, fue con nuestro primer hijo y embarazada del segundo que mi esposo y yo tuvimos la bendición de sellarnos  en el año 2000 como una familia eterna, en el templo de Santo Domingo.
    10171016_10200923768136902_8860796244476055935_n.jpg
    Como educadora trabajé por algunos años en el sector privado, sin embargo en el 2005 decidí hacer un cambio y trabajar para el sector público. Trabajar en las escuelas como maestra sin lugar a dudas es otra forma de ejercer la maternidad, ya que la función principal de una buena educadora más que dar contenidos, es cambiar vidas. Gracias a este cambio tuve la oportunidad de trabajar en la escuela Aida Cartagena Portalatín, del sector la Zurza, uno de los barrios más marginados de la zona Norte de la capital del país. Esta experiencia significó mucho para mí, pues aprendí más que todo como podemos expresar el amor del Salvador mediante el ejercicio del magisterio.
    3.jpg

    Actualmente, no estoy en las aulas, pues en el  año 2014 mis funciones cambiaron de maestra a técnico distrital, aun así mi labor para influenciar los niños no ha terminado, pues tengo la oportunidad de capacitar en técnicas pedagógicas a un gran número de maestros, lo cual sin duda aumenta las posibilidades de dejar en ellos los recursos necesarios para que al ir a las aulas puedan ver en cada niño la oportunidad de cambiar para bien una vida por siempre.

    Tengo cuatro hijos los cuales hemos denominado (los hermanos EL) por sus nombres, Daniel, Emanuel, Samuel y Gabriel ellos son mi mayor bendición, mi razón de existir, con ellos aprendí la perseverancia, el desvelo y muchas otras cosas más, pero sobre todo aprendí dos cosas importantes: La primera es la profundidad y el verdadero significado de la palabra amor y la segunda  el gran amor de mi madre hacia a mí.
    47.jpg

    Estoy agradecida de mis roles como mujer, ser madre, esposa y maestra ya que todos estos roles se complementan entre sí. Agradezco a Dios por el don de procrear, amo a mi familia, amo mi profesión, pero sobre todo amo a Dios y a su Hijo Jesucristo, sé que Él vive y pagó por nuestras culpas en la cruz. Agradezco saber y poder reconocer en Él al maestro de maestros  por excelencia.