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La inspiración de una maestra de seminario bendice a jóvenes en Puerto Rico

La inspiración de una maestra de seminario bendice a jóvenes en Puerto Rico

Toa Alta, Puerto Rico-

Toa Alta, Puerto Rico-
La hermana Gloria M. Cruz es maestra en la escuela de la comunidad Adela Rolón Fuentes de Toa Alta, Puerto Rico y  maestra de seminario desde hace más de 10 años en su barrio. 
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Ya que varios de los jóvenes que asistían al seminario en su barrio también asistían a la misma escuela donde ella enseñaba, la hermana Cruz recibió la inspiración de consultar con los líderes de la Iglesia y con  la directora de la escuela la posibilidad de ofrecer el seminario en un salón de clases de la escuela.  En consulta con el reglamento escolar, la directora le dio la autorización ya que siendo una escuela de la comunidad, el reglamento prevé que pueda ser utilizado por cualquier entidad sin fines de lucro, fuera del horario escolar.

Es así que la hermana Cruz comienza su aventura de ofrecer las clases de seminario en su salón de clases de dicha escuela.  Todos los días llegaba un poco antes de las 6:00 a.m. para recibir a sus jóvenes.  A ellos les encantó la idea de tomar las clases de seminario con su querida maestra de matemáticas, con la ventaja  de que una vez terminado el seminario, ya estarían en la escuela y pasarían al comedor a desayunar y a seguir su rutina estudiantil.  Muchos fueron los jóvenes que se beneficiaron de este proyecto.  Muchos fueron los investigadores, compañeros de clases de los miembros, que se asomaban y se quedaban a escuchar las lecciones.  Algunos se interesaron, recibieron a los misioneros, se bautizaron y salieron a misiones. 

Tal es el caso del joven Edgardo Negrón, quien hace 10 meses regresó de servir una misión de tiempo completo en la República Dominicana y ya está en planes de casarse.  El joven Edgardo compartió su te

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stimonio respecto a esta iniciativa de tomar Seminario en la escuela: “Ha sido lo mejor que me pudo haber pasado.  Compartí mi experiencia con hermanos, primos y amigos que asistíamos a la misma escuela.  Fue más fácil compartir el evangelio con los compañeros de clases e invitarlos a la Iglesia.  Fue una bendición para mi vida, un tanto rebelde, el tener el apoyo diario de mi maestra y de mis hermanos del Seminario.  Ellos me ayudaron a centrar mi vida y mis metas. La hermana Cruz se convirtió en nuestra amiga y confidente.”

La hermana Cruz tiene un fuerte testimonio de como las clases de Seminario cambian la vida de los jóvenes.  “A través de estos 10 años, he tenido el privilegio de enseñar a muchos de los valientes hijos de nuestro amoroso Padre Celestial.  El Seminario da la oportunidad a los jóvenes de aprender a afrontar las pruebas con fe y determinación, especialmente cuando asisten temprano en la mañana; los ayuda a tomar decisiones correctas durante todo el día. Ofrecerlo en la escuela ha sido una de las mejores experiencias ya que dio la oportunidad a los jóvenes de la Iglesia de ser un ejemplo a sus compañeros de estudios y de poder compartir el gozo que sienten de tener el evangelio en sus vidas.”