Saltar navegador principal

Una nueva oportunidad

Una nueva oportunidad
Una nueva oportunidad

Es una gran bendición poder comenzar este año sabiendo que estamos rodeados de gente extraordinaria como los hermanos y hermanas del Área Caribe. Dondequiera que vamos encontramos personas de una fe excepcional. Es nuestro deseo que el Señor continúe bendiciendo a estos pueblos sobresalientes.

Pensemos en el nuevo año como una nueva oportunidad para aumentar nuestra fe en Nuestro Padre Celestial y en su Hijo Jesucristo. Podemos usar el ojo de la fe para ver los frutos que buscamos en este año. Una de las maneras que tenemos para ejercer la fe es establecer metas ¿Nos podemos imaginar los resultados de fijar metas significativas en nuestras vidas para este 2018? ¿Podemos imaginarnos las lecciones que aprenderemos en el proceso durante los próximos 12 meses? ¿Podemos imaginarnos el gozo que podemos sentir al alcanzar las metas? ¿Podemos sentir el gozo al tomar algunos pasos conducentes a metas mayores?

Hay un par de conceptos que nos pueden ayudar en el establecimiento de metas para el 2018.

El primer concepto es fijar metas teniendo en cuenta que deben ser metas que nos ayuden en el proceso de llegar a ser. ¿Al imaginarnos el futuro podemos pensar en “hacer” para “ser”? Para eso estamos invitando a todos los miembros del área Caribe a fijar metas basadas en las necesidades personales y en las prioridades que hemos recibido de los profetas. Por ejemplo, en lo personal podemos tener metas en cuanto a:

a.    la lectura del Libro de Mormón o

b.    compartir el evangelio con otros o

c.    mejorarnos en algún aspecto de nuestra personalidad o

d.    lograr algo con nuestros estudios o la forma que nos ganamos la vida.

También podemos fijar metas relacionadas con las prioridades proféticas que giran en torno a:

a.    santificar el día de reposo tanto en la casa como en la Iglesia, teniendo claro en nuestra mente y corazón que asistir a la reunión sacramental cada domingo es clave para nuestros esfuerzos de hacer y guardar los convenios que tenemos con Nuestro Padre Celestial y su Hijo.

b.    ser dignos de tener una recomendación para el templo al guardar todos los mandamientos incluyendo la ley de castidad, la palabra de sabiduría y el pago de diezmos y ofrendas.

c.    hacer la obra del templo para nuestros antepasados.

El segundo concepto es fijar pocas metas y seguir un plan simple para alcanzarlas. La abundancia de metas pude resultar abrumador y frustrante. Sabemos que Dios se deleita en las cosas simples y sencillas. Una vez establecidas nuestras metas el plan debe ser muy simple. Una sugerencia práctica es poder contestar en pocas palabras a preguntas tales como:

a.    ¿Por qué?

(El entender la razón por la cual hacemos las cosas siempre nos da poder y fuerzas para hacerlo.)

b.    ¿Qué?

(La respuesta a esta pregunta nos puede dar los principios que se pueden usar para seguir el plan.)

c.    ¿Cómo?

(Es siempre importante determinar pasos específicos que deberán tomarse para lograr la meta.

d.    ¿Cuándo? Es importante siempre tener fechas para dosificar nuestros esfuerzos.

e.    ¿Quién? La respuesta a esta pregunta debería incluir una forma de seguimiento o verificación de la marcha del plan.

Yo sé que el establecer metas es un principio verdadero que nos bendice en nuestro proceso de llegar a ser quienes realmente somos. Todos podemos crecer en algún aspecto. Todos creceremos a diferentes velocidades, pero creceremos en la medida que nos esforzamos en seguir el ejemplo del Salvador. Yo testifico que podemos crecer como el Salvador crecía al establecer metas (Lucas 2:52).


Link para descargar el Marcador de Metas 2018