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Ser autosuficiente

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Nefi declaró la verdad cuando dijo: “... es por la gracia (de Dios) que nos salvamos después de hacer todo lo que podamos' (2 Ne. 25:23).

El Señor dijo a los israelitas que salieran de la tierra de Egipto, y así lo hicieron.  Cuando llegaron al Mar Rojo los ejércitos del Faraón les alcanzaron.  Me imagino que ellos estaban preocupados, preguntándose cómo podrían escapar de ese ejército.  Ellos no sabían, pero el Señor ya tenía todo preparado.  Cuando el tiempo apropiado llegó, El simplemente dijo a Moisés, 'Alza tu vara' (Éxodo 12:16); Moisés lo hizo y ante ellos apareció un pasaje de tierra seca en medio del Mar Rojo, por el cual pasaron los israelitas sin perder ni una sola persona.  Ellos nunca habrían sido protegidos y salvados de esa forma sino hubieran hecho lo que el Señor les decía que hicieran.

Desde el comienzo de los tiempos, se le ha aconsejado al hombre a ganar su propio sustento y por lo tanto, ser autosuficiente. Cuando llegamos a comprender que este principio está muy ligado a la libertad misma, es fácil comprender la razón por la cual el Señor hace tanto hincapié en el asunto. 'Debemos comprender que el privilegio de trabajar es un don, que el poder hacerlo es una bendición, que el amor al trabajo da como resultado el éxito en la vida.' (True to the Faith, pág. 287.)

La autosuficiencia no es la meta sino el medio para llegar a ella. Es muy posible que una persona sea completamente independiente y carezca de todos los otros atributos deseables. Uno puede llegar a ser rico y no pedir nunca nada a nadie, pero a menos que exista una meta espiritual paralela a esta independencia, esto puede socavar el alma.

En una oportunidad tuvimos un buen hermano que no tenía trabajo, todos empezamos a orar y buscar la manera de ayudar al hermano a conseguir uno para sostener a su familia. Unas semana después este buen hermano lo consiguió, trabajaba de lunes a viernes y de esta manera asistía a la iglesia con su familia. Poco tiempo después le ofrecieron un poco más de dinero para trabajar fin de semana, este buen hombre por ganar un poco más de dinero lo aceptó así que poco a poco dejó de asistir a la iglesia y con él, su familia. Al cabo de tres meses lo despidieron y en ese momento no tenía trabajo ni estaba asistiendo a la iglesia. Como líderes nos habíamos enfocado en ayudar al hermano a conseguir un trabajo y nos olvidamos de preparar al hermano espiritualmente, de tal manera que cuando llegara la bendición estuviera preparado para rechazar la tentación.

La preparación espiritual y temporal van de la mano en el camino a la autosuficiencia. En este inicio de año y siguiendo la dirección de la visión de la presidencia de área, tenemos la oportunidad de poner metas en nuestra vida y una de esta debe ser “¿qué haré para ser autosuficiente espiritual y temporalmente?”.Los principios de bienestar de la iglesia no son simplemente buenas ideas, son verdades reveladas de Dios, son Su manera de ayudar al necesitado (Elder Dieter F. Uchtdorf, Liahona Nov. 2011).

Cuando nos esforzamos por hacer nuestra parte en el camino a la autosuficiencia, podemos tener la seguridad que no estaremos solos, recibiremos la ayuda, la guía y el consuelo a medida que aumenta nuestra Fe en Jesucristo, por medio de las metas establecidas.

Sé que Jesucristo vive y es nuestro Salvador y Redentor y a medida que aumentamos nuestra fe en El, sentiremos Su guía por medio del Santo Espíritu. Hagamos lo mejor que podamos para prepararnos espiritual y temporalmente, no descansemos en el camino de buscar la excelencia en todo lo que hagamos.Expreso mi amor por Jesucristo y el maravilloso poder que viene al esforzarnos por ser autosuficientes en nuestra vida.