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Seminario requiere esfuerzo y dedicación, pero es una experiencia de la que nunca se arrepentirán

Anadelis Reyes, vive en Neyba, Republica Dominicana y durante su tiempo de adolescencia asistió activamente a las clases de Seminario en su pequeña rama.

Para completar el programa, Anadelis tuvo que enfrentar un gran reto para lograr la meta final ya que en algunos de los años las clases no progresaron y los cursos no pudieron concluir. Debido a esta situación no pudo completar los créditos que requiere el programa y obtener su certificado de cuatro años; sin embargo, este desafío no fue un impedimento para ella y al cumplir los 18 se ofreció para impartir las clases de Seminario de su rama y de esta forma completar los créditos que le quedaban pendientes, prepararse aún más para salir al campo misional y también ayudar a otros jóvenes de su rama para que no tuvieran la misma experiencia de ella.

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Una de las asignaciones que recibió Anadelis para completar los créditos pendientes y graduarse de cuatro años fue leer nuevamente algunos libros canónicos de la Iglesia, desafío que acepto y completo satisfactoriamente en cuatro meses.

Actualmente, la hermana Reyes sirve una misión de tiempo completo en la misión San Paulo, Brasil.

El presidente Thomas S. Monson enseñó cómo Seminario te puede ayudar a edificar y fortalecer ese testimonio. “Se requiere un esfuerzo”, dice él. “Pero es un esfuerzo del cual nunca se lamentarán”.

Seminario es una clase de religión que se les da a los jóvenes de 14 a 17 años, se les enseñan doctrinas y como vivir el evangelio a la manera de el Salvador, empieza con el ciclo del colegio y termina con el mismo, los jóvenes se gradúan cuando hayan completado los 4 años de Seminario.