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Reflexiones en navidad

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Elder Zivic

Esta época del año nos ayuda a meditar un poco más y con esa meditación surgen reflexiones. Me gustaría compartir con ustedes algunas de ellas.

Uno de los hermosos himnos de la Navidad, dice: “Noche de luz, noche de paz…”

Reflexionaré sobre la frase “Noche de luz”.

Seguramente la luz irradiada por el ángel que dio la noticia del nacimiento del Salvador a los pastores, y también el coro de ángeles, habrán inundado con una luz indescriptible el lugar en que se encontraban los pastores.

En forma muy hermosa se describe este acontecimiento en el evangelio de Lucas:

“Y había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños.

“Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

“Pero el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

“Y esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”[1].

Meditando sobre esa “noche de luz”, pensé que también en ese momento especial se reafirmó la “Luz de Cristo”, la que ayuda a distinguir el bien del mal, la que guía a aceptar Su Evangelio, la que prepara a la persona para recibir el Espíritu Santo, la que da vida a todas las cosas, la que gobierna todas las cosas tanto en el cielo como en la tierra.

Tenemos hermosas escrituras referidas a “la luz”.

“Y Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”[2].

“Lo que es de Dios es luz; y el que recibe luz y persevera en Dios, recibe más luz, y esa luz se hace más y más resplandeciente hasta el día perfecto”[3].

“Y si vuestra mira está puesta únicamente en mi gloria, vuestro cuerpo entero será lleno de luz y no habrá tinieblas en vosotros; y el cuerpo lleno de luz comprende todas las cosas.

“Por tanto, santificaos para que vuestras mentes se enfoquen únicamente en Dios, y vendrán los días en que lo veréis, porque os descubrirá su faz; y será en su propio tiempo y a su propia manera, y de acuerdo con su propia voluntad”[4].

Testifico que sus promesas son seguras.

Ahora tomaré la frase “Noche de paz”.

“En las Escrituras, la paz puede representar tanto la ausencia de conflicto y disensión como la calma y la tranquilidad interior que nacen del Espíritu que Dios da a Sus santos fieles”.[5]

El Señor nos infunde una paz especial con las siguientes escrituras:

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”[6].

“Aprende de mí y escucha mis palabras; camina en la mansedumbre de mi Espíritu, y en mí tendrás paz”[7].

Otras reflexiones

Me conmueve el amor inconmensurable de nuestro Padre Celestial y del Salvador. La condescendencia de Dios el Padre al permitir que Su Hijo saliese de Su lugar exaltado para venir a la tierra. También la condescendencia de nuestro Señor Jesucristo al aceptar la propuesta del Padre.

Asimismo, ese amor se manifiesta por el “Plan de Salvación”. Este plan hace posible que todos podamos lograr la exaltación y vivamos para siempre con Dios.

La historia de Josué nos deja una profunda enseñanza. Jehová le confirió a él, luego de la muerte de Moisés, la responsabilidad de entrar a la tierra prometida. Lo cual fue un gran desafío pues era una tierra habitada. En el capítulo 1, versículo 5, Jehová le dijo:

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como yo estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”.

Luego en el versículo 6 le declaró: “Esfuérzate y sé valiente…”, y en el 7 le repitió: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente…”

Conclusión

“La Navidad no es un momento ni una estación, sino un estado de la mente. Valorar la paz y la generosidad y tener merced es comprender el verdadero significado de la Navidad”[8].

Siguiendo el verdadero significado de la Navidad, ruego que cada día sea de luz y de paz, que podamos estar agradecidos por la condescendencia de Dios el Padre y del Señor Jesucristo y por el Plan de Salvación. Que frecuentemente pensemos en el mensaje especial que Jehová le dio a Josué “solamente esfuérzate, y sé muy valiente”.

Testifico que Jesús es el Cristo, el hijo del Dios viviente, el Rey de reyes, el Señor de señores, el Creador. Recordamos en esta época especial del año Su nacimiento milagroso. Le agradecemos por Sus enseñanzas, por Su sacrificio expiatorio, por ser nuestro Salvador y Redentor, el Mesías tan esperado.

Ruego que edifiquemos nuestras vidas sobre la roca de Su Evangelio, entonces estaremos seguros que el infierno no podrá prevalecer.



[1] Lucas 2: 8- 14

[2] Juan 8: 12

[3] D. y C. 50: 24

[4] D. y C. 88: 67-68

[5] GEE: Páginas 160/61

[6] Juan 14: 27

[7] D. y C. 19: 23

[8] Calvin Coolidge, presidente de los Estados Unidos de América- 1872- 1933