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El élder Neil L. Andersen se reúne con los Hombres y Mujeres Jóvenes en un Devocional Especial en Puerto Rico

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El viernes 17 de marzo del 2017, el élder Neil L. Andersen, miembro del Cuórum de los Doce, expresó agradecimiento por la forma en que los jóvenes conducen sus vidas, su devoción a Cristo y su deseo de guardar Sus mandamientos.  En su presentación que tituló: La Carrera de la Fe (Race of Faith), incluyó el siguiente segmento de La Familia: Una Proclamación para el Mundo:

“Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios. Cada uno es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales y, como tal, cada uno tiene una naturaleza y un destino divino”.

El élder Andersen indicó, refiriéndose a la escritura en Mosíah 3:19, que somos hijos e hijas de Dios, pero que existen influencias que ayudan a prepararnos adecuadamente en esta vida y hay influencias erradas que no nos ayudan a prepararnos y son un desafío.  Haciendo referencia a la escritura en D. y C. 68:25, recalcó que los padres tienen la responsabilidad de enseñarles a sus hijos a conocer la diferencia entre el mal y el bien y saber lo que deben hacer.

Como parte de su discurso utilizó imágenes en donde mostraba la silueta de un padre con su hija caminando.  El padre con una lámpara en mano representa el testimonio del evangelio y el conocimiento de las cosas espirituales en la vida.  Los hijos tenemos padres y madres que nos ayudan con la lámpara de su fe.

En otra imagen mostro una niña sin una lámpara, representando el hecho de que cada persona eventualmente saldrá de la familia y decidirá lo que quiere hacer.  Esto es necesario en la vida para que solos tengan la oportunidad de decidir y andar por su propia fe.  Él llamó esto: La Carrera de la Fe.  Necesitan entender cómo fortalecer y guardar la fe en el momento en que dejen a sus familias.

Recordó a los jóvenes: “hay que prepararse para correr la carrera de la fe”.  Durante su presentación, el élder Andersen dio el ejemplo de dos películas: Chariots of Fire y MacFarland, destacando en ambas el deseo de las personas de correr, y la preparación requerida para la competencia.

Invitó a los jóvenes a que cuando observaran los ejemplos de esas películas, pensaran sobre su fe.  Les preguntó “si tenían el deseo y estaban dispuestos a correr la carrera de la fe; pues esto es lo que el Padre Celestial espera de ustedes”.

Recordó a los jóvenes que en la carrera de la fe deben: correr, correr, correr hasta el final y que a diferencia de las carreras atléticas, todos pueden ganar, ya que no es una carrera en contra de otro; sino en contra de uno mismo.

El élder Andersen extendió una invitación, un desafío, una bendición, y una asignación privada de leer el Libro de Mormón desde la primera palabra hasta la última.  Les pidió que no lo hagan para satisfacer el pedido de otra persona, sino que lo hagan por ellos mismos.  Les recordó que “esta isla del encanto necesita de su fe, que sean personas que guardan los mandamientos, que el Señor les necesita y que por eso les daba este desafío”.

Al finalizar les expresó su amor y compartió su testimonio sobre Jesucristo y Su Iglesia. Les recordó que la carrera de la fe es la carrera de la mortalidad. Además les bendijo para que aceptaran su invitación de leer el Libro de Mormón por ellos mismos, a fin de que puedan ganar un testimonio propio de Jesucristo y de Su sacrificio expiatorio.