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El templo trae seguridad a mi alma

Imen

Ciertamente vivimos en días sumamente peligrosos, llenos de obscuridad y olas agresivas de tentaciones con el poder de derribar a quienes espiritualmente se encuentran débiles y sin un ancla firme en sus vidas. De cierto, estos son los días profetizados por Pablo cuando dijo: 'Esto también debes saber: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos' (véase 2 Timoteo 3:1; véanse también los versículos 2-5).

Nuestros días sí que son 'peligrosos' y somos partícipes del cumplimiento de dicha profecía. Sin embargo, nuestro Padre Celestial y nuestro Señor Jesucristo no nos han dejado desprovistos de ayuda. Recordemos que Ellos nunca dan mandamientos sin prepararnos 'una vía para que cumpla[mos] lo que [nos] ha mandado' (véase 1 Nefi 3:7). 

Para mí una de esas vías ha sido el templo; el cual ha sido un refugio, una fuente de fortaleza, una casa de renovación y fortalecimiento espiritual. Siempre que asisto al templo puedo sentir la dulce paz que el Salvador nos promete a todos si le obedecemos con amor (véase Juan 14: 27).

Imagen del templo

No veo mi vida sin el templo del Señor, y me lleno de alegría de tener uno tan accesible a mí. Puedo testificar que las palabras del presidente Russell M. Nelson son ciertas cuando dijo: '¿Están dispuestos a adorar en el templo con regularidad? Al Señor le encanta enseñar Él mismo en Su santa casa. Imagínense lo complacido que estaría si ustedes le pidieran que les enseñase. . . 

'Imagínense el aumento en poder. . . que podrían recibir.' (Véase 'El precio del poder del sacerdocio', Liahona mayo 2016, pág. 68).

Les invito a ustedes y a mí a prepararnos para asistir digna y reverentemente al santo templo con regularidad para que el Señor nos enseñe Él mismo mediante el Espíritu Santo que allí sentiremos y que en consecuencia aumentemos en poder espiritual para vencer las tinieblas del mundo.