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El diezmo y la bendición de rendir cuentas [ajuste de diezmos]

Elder Bien-Aimé

En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hay leyes que el Señor nos ha dado para asociarnos con Él. Siguiendo estas leyes, recibimos bendiciones, incluyendo el amor de Dios y el de nuestro prójimo. Esto nos permite desarrollar el potencial divino que tenemos profundamente dentro de nosotros mismos. Al aplicar estas leyes, literalmente nos convertimos en asociados de Dios. Esto significa que somos un instrumento en Sus manos para ayudar a Su obra a avanzar. La palabra “asociado[1], de raíz latina, significa 'unirse o conectarse'. Es una palabra fuerte y maravillosa, porque nos permite comprender que somos colaboradores directos de Nuestro Padre Celestial.

Y como somos Sus “asociados” y Él nos llama a establecer Su reino en la Tierra, entonces ¿cuál piensa usted que es la mejor manera que Él empleará para lograrlo? Una de las respuestas a esta pregunta es la ley del diezmo.

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El diezmo[2] es «La décima parte de los ingresos anuales de una persona, la cual se entrega al Señor por medio de la Iglesia. El fondo de los diezmos se utiliza para construir centros de reuniones y templos, para sostener la obra misional y para edificar el reino de Dios sobre la tierra...»

Recuerdo la historia de un joven que estaba en la universidad, y quien un domingo por la mañana se encontraba en un dilema pues solo tenía dinero para pagar su diezmo. Aunque él no tenía ese día dinero para comer ni para transportarse, decidió dar su diezmo a su presidente de rama. Fue una gran decisión la que tomó y esto se ha grabado para siempre en su corazón. Más tarde, cuando llegamos a casa, recibió dinero de sus padres. Esta experiencia ha sido para él un testimonio viviente de esta declaración del Señor:

«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:33).

El pagar nuestros diezmos y ofrendas de ayuno requiere por lo menos de tres cosas: amor, fe y sacrificio. El élder M. Russell Ballard, hablando de las bendiciones relacionadas con el sacrificio, enseñó:

«El sacrificio es la demostración del amor puro. La intensidad de nuestro amor por el Señor, por el evangelio y por nuestros semejantes se puede calcular de acuerdo con nuestra disposición a sacrificarnos por ellos» (Conferencia General, abril de 1992, Las bendiciones que vienen del sacrificio).[3]

¿Qué sucede realmente cuando una persona paga el diezmo y obedece la ley del ayuno[4]? ¿Lo cual significa “Abstenerse voluntariamente de ingerir alimentos y bebidas... durante veinticuatro horas con el fin de acercarse al Señor e invocar Sus bendiciones” y además pagar una ofrenda de ayuno generosa? Al hacer eso, aprende a superar el egoísmo, desarrolla el dominio de sí mismo así como un mayor amor hacia Dios y hacia su prójimo.

La vida es una escuela donde aprendemos muchas lecciones que a veces son difíciles. A veces nos quejamos porque no entendemos la manera de Dios, sin embargo, a lo que llamamos dificultades son quizá escalones que nos permiten desarrollar nuestro potencial divino. Haciendo lo que el Padre Celestial nos pide que hagamos y actuando como un asociado fiel y sincero, todo lo que suceda posteriormente en nuestra vida será para nuestro beneficio. Esa actitud nos permitirá ver las diversas bendiciones de Dios en nuestras vidas.

Entre las bendiciones que recibimos hay algunas que tocan nuestra vida sin siquiera ser percibidas. El élder Bednar en su discurso «Las ventanas de los cielos» (Conferencia General, octubre de 2013) nos recuerda esta gran verdad: 

«Cuando vivimos la ley del diezmo, a menudo recibimos bendiciones significativas pero sutiles que no siempre son lo que esperamos, que fácilmente se pueden pasar por alto…» 

Somos grandemente bendecidos cuando pagamos nuestro diezmo y ofrendas. Por eso el Señor nos manda esta invitación:

«Traed todos los diezmos al alfolí para que haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice el Señor de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros una bendición tal que no haya donde contenerla.

Y reprenderé al devorador por el bien de vosotros, y no destruirá los frutos de vuestra tierra; ni vuestra viña en los campos dará su fruto antes de tiempo, dice el Señor de los Ejércitos.

Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis tierra deleitosa, dice el Señor de los Ejércitos».[5]

En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenemos el privilegio de reunirnos, junto con los miembros de nuestra familia, con nuestro obispo o presidente de rama para hacer un ajuste de diezmos anual. Gracias a la tecnología disponible hoy en día, el obispo o presidente de rama puede con tan un solo clic, imprimir el reporte de todos los diezmos y otras donaciones llevados al almacén del Señor durante el año. Esto también nos muestra lo bien organizado que está el reino del Señor.

Además, el obispo o presidente de rama tiene la oportunidad de expresar su amor hacia la familia por los sacrificios hechos para ayudar a que el reino del Señor progrese. Esta también es una ocasión especial para que la familia declare su estatus como pagadora de diezmo y luego reciba consejo inspirado de un siervo autorizado del Señor. Esta acción ayudará a fortalecer el amor de nuestros hijos por el Señor y los motivará a hacer lo mismo a través de sus vidas.

El presidente Joseph F. Smith declaró: 

«Por este principio, se conocerá quien está a favor del reino de Dios y quien está en contra de él; se sabrá si somos fieles o infieles»[6]

El Señor cuenta grandemente con los Santos de los Últimos Días para la edificación de Su reino en la Tierra[7]. Invito a todos los hombres jóvenes, mujeres jóvenes, hermanas de la Sociedad de Socorro, niños de la primaria, sumos sacerdotes, y a todos, a prepararse para gozar de las bendiciones del ajuste de diezmo anual. Sé que obedecer la ley del diezmo trae muchas bendiciones y lazos fortalecedores que unen a familias para siempre. En el nombre de Jesucristo. Amén.


[1] Véase asociado, http://dle.rae.es/?id=427QGBS, artículo leído el 13 de septiembre de 2017

[2] Véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, Diezmo, https://www.lds.org/scriptures/gs/tithes-tithing.html?lang=spa&letter=D

[3] Véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, Ayuno, https://www.lds.org/general-conference/1992/04/the-blessings-of-sacrifice?lang=spa , artículo leído el 13 de septiembre de 2017

[4]  https://www.lds.org/scriptures/gs/fast-fasting.html?lang=spa&letter=A. Véase también la Guía para el Estudio de las Escrituras en francés, artículo leído el 13 de septiembre de 2017

[5] Véase 3 Nefi 24:10-12 

[6] Joseph F. Smith, Doctrina del Evangelio, Salt Lake City: Deseret Book Co., 1939, págs. 225–26; cursiva agregada

[7] D. y C. 119:4-5