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Una señal de gratitud

Una señal de gratitud

Gratitud se define como “un sentimiento de agradecimiento o aprecio”. Es algo que Gethro Nerosil de Puerto Príncipe, Haití, se esfuerza por expresar todos los días.

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Gratitud se define como “un sentimiento de agradecimiento o aprecio”. Es algo que Gethro Nerosil de Puerto Príncipe, Haití, se esfuerza por expresar todos los días.

A pesar de vivir en un país abrumado por dificultades económicas y todavía tratando de recuperarse de un devastador terremoto en 2010, el hermano Nerosil encuentra esperanza al vivir el Evangelio de Jesucristo. Él es uno de los aproximadamente 20.000 miembros de la Iglesia SUD que viven en la nación de la isla del Caribe. Actualmente presta servicio como presidente de estaca. Dirige por medio del ejemplo cumpliendo su responsabilidad divinamente señalada de buscar miembros de la familia y prepararlos para las ordenanzas del templo como una manera de dar gracias a aquellos que vinieron anteriormente.

Aceptar el desafío de efectuar la obra en el templo

En 2013, el hermano Nerosil tuvo la oportunidad de conocer al élder Neil L. Andersen del Quórum de los Doce Apóstoles cuando visitó Haití para conmemorar los 30 años de la Iglesia en ese país.

El hermano Nerosil nunca olvidó los sentimientos de amor y gratitud asociados con conocer a un apóstol del Señor. Es en parte la razón por la que dijo que sintió que debería aceptar el desafío del élder Andersen emitido a principios de este año para ayudar a preparar nombres de familiares para llevar al templo.

“Viene de un apóstol, por lo que el Señor desea que lo hagamos”, dijo él.

Aunque el desafío de efectuar la obra en el templo se emitió expresamente a los jóvenes, a sus 28 años, el hermano Nerosil sabe que él también puede hacerlo, y él ha invitado a todas las personas bajo su mayordomía, jóvenes y mayores, a buscar a sus antepasados.

Cómo utilizar el cuadernillo Mi familia

Mi familia

Hace unos seis meses, el hermano Nerosil supo del cuadernillo Mi familia.

“Sentí un buen espíritu al respecto y quería compartirlo con mi barrio y estaca”, dijo. “Mi esposa y yo decidimos trabajar arduamente para buscar a nuestra familia”.

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En el cuadernillo, él completó su árbol genealógico y registró relatos que habían sido compartidos por miembros de la familia, como los de su bisabuelo Nerosil.

Un tío compartió cómo este bisabuelo cambió su apellido a Nerosil después de mudarse a otra ciudad. De esa información surgió una nueva línea de descendientes. Además supo por su madre que este hombre, conocido como a papá Nero, solía cuidarlo cuando era niño.

“Me sentí tan feliz al oír eso”, dijo él.

Este abuelo murió cuando el hermano Nerosil tenía sólo dos años de edad. Él no recuerda nada de él, pero a través de los relatos, de repente siente una conexión.

“No veo la hora de reunirme con él del otro lado del velo”, dijo. “Quiero preguntarle por qué cambió el nombre y darle las gracias por cuidarme”.

Él desea vivir con él para siempre.

“Siento la responsabilidad de bendecirlo”, dijo él. “Todo lo bueno en mi vida es gracias al Evangelio y a causa de mi familia. Deseo reunirme con él con una gran sonrisa, sabiendo que hice todo lo que pude”.

Camino al templo

Camino al templo

Actualmente no hay templo en Haití. El más cercano está en la República Dominicana, a 10 horas de viaje en autobús. Debido a que se necesita una visa para viajar allí, muchos santos haitianos no pueden asistir al templo tanto como les gustaría.

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“Hacemos todo lo posible para llevar nombres al templo, aun cuando no es fácil”, dijo el hermano Nerosil. “Todos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para bendecir a nuestros antepasados”.

En Haití, los Santos se concentran en encontrar nombres de familiares y orar para tener oportunidades de llevar a esos antepasados al templo.

En septiembre, el hermano Nerosil tuvo la oportunidad de viajar a Boston. Mientras se encontraba allí, por dos semanas pudo asistir al templo para efectuar las ordenanzas de salvación para sus abuelos, bisabuelos y dos tías, incluso sellarlos como una familia eterna.

“Fue la mejor parte de mi viaje”, dijo él.

Hace poco recibió por correo las tarjetas del templo de esos miembros de la familia. Está agradecido por tenerlas como un recordatorio de que por medio de sus esfuerzos su familia puede vivir unida para siempre.

“No sería el hombre que soy si ellos no existieran”, dijo. “Todos mis esfuerzos son una señal de gratitud por todo lo que han hecho”.