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Una Iglesia que nunca olvida a sus miembros

Una Iglesia que nunca olvida a sus miembros

El barrio de Madre Vieja II de la Estaca San Cristóbal  fue parte de una experiencia maravillosa al participar en los esfuerzos que se realizan para buscar los que se han alejado de la Iglesia y así seguir la invitación del profeta de ir al rescate de aquellos que ya no están.

Cada mes, el obispo bajo espíritu de oración y  con la ayuda de los líderes del consejo de barrio elige  5  familias menos activas para que los misioneros asignados al  barrio les visiten como parte de sus actividades proselitistas.

Cuando se realizó el consejo de barrio del mes de mayo 2014 entre los nombres que se eligieron estaba el de la hermana Mariely Montero quien se había bautizado en la Iglesia el 27 de abril del 2002, y que había dejado de asistir  a la Iglesia aproximadamente desde el año 2006.

Ese mismo mes el Elder Munive y Elder Ramos recibieron la asignación de visitarla, cuando llegaron a su casa encontraron que tenía algunos problemas de salud, con el deseo de servir que caracteriza a los misioneros, aprovecharon la ocasión no solo para contactarle, sino que también le dieron una bendición de salud. Al salir de la casa de la hermana los misioneros llevaron en sus corazones una oración la cual fue contestada el domingo de ayuno y testimonio del mes de junio cuando la hermana Mariely Montero visitó la Iglesia.

Para sorpresa de muchos de los presentes la hermana se puso de pie y se dirigió al pulpito para compartir su testimonio: “Agradezco pertenecer a una Iglesia que nunca olvida a sus miembros. Siento como si el tiempo no ha pasado,  me han acogido como una miembro activa del barrio”.

El testimonio de la hermana Montero ha fortalecido el testimonio de los líderes del barrio que aceptaron la invitación de orar y buscar aquellos que ya no están.  

Para un miembro menos activo de la Iglesia el saber que en ella siempre hacen mención de ellos puede convertirse en una gran bendición, tal cual lo fue para esta hermana, quien nos relata su historia:

“Hace aproximadamente 9 años asistía regularmente a la Iglesia sin embargo, por alguna razón me alejé de ella físicamente, más en mi corazón siempre mantuve presente el gran poder y amor de Dios, y a pesar de que no asistía, nunca dejé de pertenecer a ella, la tenía tan dentro de mi corazón que cuando las personas me preguntaban a qué religión pertenecía solía decir: 'Soy Mormona'.  En una ocasión mi tía me pidió que le acompañara a una reunión de otra religión, mientras compartían el mensaje sentí la fuerte impresión de  que tenía que volver a la Iglesia. Pocos días después tuve que ser intervenida quirúrgicamente; pero aún así seguía con el mismo sentimiento de que debía volver a la Iglesia, para este entonces, mis problemas de salud no me permitieron hacerlo tan pronto como deseaba.

Una tarde estando acostada en mi habitación recuperándome de la operación, con fiebre alta y dolor de cabeza, sentí que tocaron la puerta y escuche que preguntaron por la hermana Mariely, me asomé a la puerta y vi a dos Elderes de la Iglesia,  caminé despacio hacia la sala, les recibí  y me senté con ellos, mientras hablábamos me dijeron que el obispo les había pedido que me visitaran, me sentí como si el tiempo nunca hubiera pasado, me sentía en familia. Hablamos de mis problemas de salud, y antes de irse ellos se ofrecieron a darme una bendición de salud, la cual acepté muy agradecida: “Se levantaron, pusieron sus manos sobre mi cabeza para darme la bendición, cuando quitaron sus manos ya me sentía mejor y lo mejor sentía un gran alivio en mi alma”. Cuando se marcharon de mi casa volví a la habitación y  me dije a mi misma: 'esto no puede ser coincidencia' y recordé mis sentimientos de volver a la Iglesia tan pronto me recuperara, una vez más Dios me hacía ver que esta es mi Iglesia la cual tengo que visitar, y entendí que Él me había mandado a buscar para que volviera  a Su Iglesia”.

“Que bendición y gozo es saber que La Iglesia del Señor nunca olvida a sus miembros, sin importar el tiempo que pase”.

“Invito a todos los miembros a visitar la Iglesia y romper las ataduras del enemigo, limpiar nuestros corazones y venir con amor a la Iglesia verdadera, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”.

El Señor ha prometido grandes bendiciones para aquellos que se involucran en el proceso de reactivación de un miembro de la Iglesia, como fue el caso del Elder Munive y Elder Ramos de la Misión República Dominicana Santo Domingo Oeste, quienes comparten sus sentimientos a raíz de esta experiencia:

“Cuan maravilloso es tener la oportunidad de ayudar al Señor a cumplir con todos sus propósitos, como misioneros se nos pide visitar a 5 familias que se encuentren alejadas de la Iglesia, en el mes de mayo decidimos empezar por visitar a la primera persona de la lista, la hermana Mariely, nos sentimos muy felices de poder encontrarla; aunque costó tiempo localizar  la dirección, pero fuimos recompensados al  ver la manera como ella nos recibió, pues parecía como si nos hubiera estado esperando, al darnos cuenta de su situación de salud pensamos que lo mejor sería darle una bendición del sacerdocio, lo cual ella acepto sin problemas, pero nos preocupaba la música alta que había en la casa de los vecinos, preguntamos a la hermana si podíamos comenzar con una oración antes de darle la bendición. Elder Munive comenta: “Mientras mi compañero oraba hice una oración en mi corazón para pedir al Padre Celestial que nos ayudara con el ruido, pues sabía que esto podría interferir para el Espíritu estuviera presente”.

Cuando pusimos las manos sobre su cabeza para bendecirle uno de los vecinos grito pidiendo a alguien dentro de la casa que apagara la música, comenzamos con la bendición y sentimos como el Espíritu Santo invadió el lugar; luego de la bendición la hermana nos dijo que se sentía mucho mejor, lo cual nos llenó de gran alegría, pero lo que más nos maravilló fue el verla dos domingos después en la reunión de ayuno y testimonio dar su testimonio acerca del amor del Señor y de como Él nunca se olvida de nosotros, con toda certeza sabemos que el Señor realiza grandes milagros con el fin de ayudar a sus hijos y nos sentimos honrados por la oportunidad de ayudarle en esta maravillosa obra”.

A partir de este domingo la hermana Mariely Montero ha asistido a la Iglesia cada semana, ahora su meta es prepararse para entrar en el templo un día.