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Asistir a seminario siempre me hizo sentir diferente, llena del Espíritu, llena de paz y seguridad

Asistir a seminario siempre me hizo sentir diferente, llena del Espíritu, llena de paz y seguridad
Sharimelisse Castro Cotto es una joven virtuosa que pertenece al barrio de Cayey, Estaca de Caguas, Puerto Rico. Su mamá, la hermana Carmen Cotto, es miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde hace muchos años, por lo que Sharimelisse asistió a la iglesia desde que nació.  Fue bautizada al cumplir los 8 años y asistió a la primaria. La Primaria fue el lugar donde ella aprendió sobre el amor de Jesucristo, aprendió a vencer su extrema timidez y aprendió a afrontar sus desafíos. 
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En la escuela elemental ella sufrió el rechazo de sus compañeras de estudio y siempre estaba sola. Sus amiguitos eran los niños del jardín de infantes, sin embargo dentro de la organización de la primaria ella encontró amigos y fue venciendo su timidez al dar discursos y oraciones y participar en las clases y actividades.  El amor que sus maestras de primaria le mostraron fue vital para que ella pudiera superar el daño que le ocasionó el ser rechazada en la escuela.

Al llegar a la edad de 14 años comenzaba otro reto para ella, asistir al seminario. Sus padres estaban preocupados porque a ella, como a todo adolescente, le encanta dormir. Pensaban que iba a ser una guerra para levantarla.  Para sorpresa de todos, esa primera mañana, Sharimelisse fue la primera en levantarse, por ella misma.  Estaba entusiasmada por asistir al seminario. Su hermana la lleva a casa del obispo y él, junto a sus hijos, la llevaba al hogar de la maestra.  Así fue siempre durante los cuatro años que tomó de seminario, se levantaba bien temprano para preparase y llegar a tiempo.

Sharimelisee siempre puso al Señor en primer lugar. Muchas veces se encontraba en la situación de tener asignado para leer varios capítulos de las escrituras y mucho material para estudiar para un examen.  Peor ella siempre escogía primero leer los capítulos de las escrituras y luego estudiar para el examen. Muchas noches se encontraba con el escenario de que ya no podía más y dejaba todo en manos del Señor, luego  hacía una oración y se dormía.  Al otro día, sucedía el milagro de que la maestría no asistía a la escuela, o simplemente, posponía el examen, dándole más tiempo para prepararse.  Poco a poco, la fe de ella se fue creciendo y la confianza en el Señor fue aumentando.

Sharimelisse siempre llegaba muy contenta a su casa, indicándole a su mamá lo feliz que se sentía de asistir al seminario. Para ella el  ir a la escuela después de tomar el seminario le hacía sentir diferente, llena del Espíritu, llena de paz y seguridad. Muchas veces compartía con su mamá todo el conocimiento que estaba adquiriendo en las clases de seminario y  se le iluminaba el rostro al hablar sobre algún principio que no conocía y que fue discutido en la clase.   Durante su tiempo de secundario compartió con sus amigas de escuela sus creencias y sus principios y muchas de ellas se interesaron y le hacían preguntas. 

El pasado 20 de junio de 2014 finalmente Sharimelisse Castro Cotto se graduó de 4 años de seminario. Fue una de las oradoras en la graduación y lo hizo con mucha seguridad y con mucha espiritualidad. Nuevas etapas, nuevos desafíos, nuevas preocupaciones, nuevas oportunidades le esperan a Sharimelisse pero sin duda ella las afrontará y las aceptará sabiendo que el Padre Celestial la ama y estará a su lado fortaleciéndola y guiándola para que tenga éxito.