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7 años de continua preparación

7 años de continua preparación

Hiram Javier López Cáceres proviene de un hogar humilde de cuatro hermanos y una madre luchadora, la hermana Cynthia Cáceres, quien  ha criado a sus hijos con mucho sacrificio y amor. 

Llego a la iglesia a la edad de 6 años, cuando su hermana mayor conoció  los misioneros y los llevó al hogar. Se bautizó tan pronto cumplió los 8 años, era un niño tímido y temeroso, lo cual fue superando a través de sus años en la primaria al aprender sobre el evangelio de Jesucristo, ofrecer oraciones y discursos en frente  de los demás niños.

Su hermana mayor sirvió una misión de tiempo completo,  al regresar de la misión  fue llamada a servir como maestra de seminario, cuando esto ocurrió Hiram tenía alrededor de 11 años de edad, en aquella ocasión la familia enfrentó algunos desafíos familiares, la madre de Hiram tenía que salir de madrugada a trabajar y su hermana tenía que llevarse a Hiram y su  hermano a la  clase de seminario, es así como él comenzó  asistir al seminario con tan solo 11 años de edad.

Un tiempo después su hermana se mudó a los Estados Unidos  y en esta ocasión le tocó a su hermano cuidar de ellos cuando su madre salía temprano al trabajo, este hermano asistía a seminario como alumno así que Hiram continuó asistiendo aun no teniendo la edad requerida, 14 años para tomar las clases.

El pasado 20 de mayo de 2014, Hiram se graduó de seminario con un record especial al asistir por 7 años consecutivos  y mantener una asistencia perfecta. 

Este último semestre de seminario, el obispo del barrio de Caguas, el hermano John Hernández, se encargó de buscarlo todos los días para llevarlo a las clases a las 6:00 a.m. durante todo este tiempo el obispo comenta: “Siempre estaba preparado, siempre listo esperando por mí”.

Hiram atesora el conocimiento del evangelio recibido, tanto en la primaria como en las clases de seminario. 

“Lo que he aprendido en la primaria y las clases de seminario me ha ayudado grandemente en mis clases de la escuela.  El aprender a dar un discurso me preparó para dar los informes orales en mis clases, me enseñó a trabajar en equipo, a contar siempre con la guía e inspiración del Espíritu Santo,  reconocerlo y seguirlo”.

Los amigos de Hiram conocen y respetan las creencias de él,  porque él  se las dio a conocer y a valorar. 

Hiram se está preparando ahora para salir a servir en una misión de tiempo completo. Lleva todos estos años preparándose porque su meta está bien definida.  Mensualmente se reúne con su obispo para dialogar con él sobre esas metas.  Es  un joven alegre que le gusta ayudar a los demás, a pesar de todos los desafíos, pruebas y necesidades que ha pasado y está pasando en su vida.  Tiene un fuerte testimonio de la veracidad de la Iglesia, de la restauración del Evangelio, del Profeta José Smith y del Libro de Mormón.   Testimonio que siempre expresa y comparte tanto en la iglesia como en su círculo de amistades. 

“Disfruto mucho asistir a la Iglesia, eso me llena y me hace feliz.  Si mi mamá no puede ir, siempre hago los arreglos necesarios para que alguien me lleve, pero nunca falto ni a la reunión sacramental ni a la mutual”. 

Hiram sabe que el Padre Celestial lo ama y lo fortalecerá siempre.